#PoesíaEnNavidad Un Niño nos ha nacido

Un Niño nos ha nacido,
un Hijo se nos ha dado;
María lo ha recibido
por el Espíritu Santo.

María unida a nosotros
le da posada y abrazo;
en ella Dios tiene cuerpo,
por nosotros encarnado.

La Iglesia sea ella virgen
discípula de unos labios,
porque el que sabe escuchar
«ése es mi madre y mi hermano».

¡Oh Verbo que de la altura
sin mancharte te haces barro,
a ti, familia divina,
a ti, oh Dios, te alabamos! Amén

Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".




#PoesíaEnNavidad La Gitana



Dios te salve, Reina mía,

tu esclava soy, mi Señora,


 y aquese Niño que llora

para ser mi Rey se cría.
Dichosa has sido en parir
Niño de tanta belleza,
porque según es la pieza,
con Dios puede competir.
Servidle, Virgen, ansí
como Vos veis que conviene,
que el Niño de buenos viene 


y El es muy lindo por sí.

Niñ,o de tan linda ley,
tan bien nacido
y criado,
viene bien para Prelado 


y nacido para Rey.

Dejadme ver, Virgen pura,
deste Niño
y mi Cordero
la mano, porque le quiero decir 


la buenaventura.

Como te quiere Dios bien,
mucho de Ti se pagó,
que, de gracias que te dió,
bendígate Dios, amén.
Con razón dice tu Madre,
cuando te ve de ese modo,
que eres en todo
y por todo un retrato de tu Padre. 


y según es lo que quieres

repartir de tu tesoro,
bien parece, Niño de oro,
que eres hijo de quien eres.
Escrito traes en la frente,
que se puede escribir mal,
que eres de sangre real 


y que Dios es tu pariente.

Eso tanto te engrandece,
que en todo el mundo hará raya
en la nobleza,
y bien haya
quien
a los suyos parece.
Tu mano, Niño, de flores,
esto me ha significado:
que has de ser enamorado 


y desdichado en amores.

Tendrás muchos enemigos
contra tu parcialidad,
pues no tienes en verdad
cara de pocos amigos.
Sino que eres tan hermoso
y en todo tan estimado,
que hay por que ser envidiado,
no por que ser envidioso.
Desearás por afición
con el Alma desposarte, 


y tener en ella parte dándole tu corazón.

y en aquestas pretensiones
toda la vida has de andar,
con mal comer
y pasar
y con mil persecuciones 


y tales tiempos vendrán

que, perseguido
a la clara,
si no te cruzan la cara
el cuerpo te cruzarán.
Hante de echar en prisiones
y dar tormento
y dolor,
por ladrón
y robador
de almas
y corazones.
Por ser tan grande tu pena
en aquesta coyuntura,
te mando mala ventura 


y Tú me la mandas buena.

Por esto digo serás en amores desdichado;
mas, ese trago pasado,
con lo que quieras saldrás.
La muerte, que no se evita,
para dar de tu amor luz,
te hará ver entre la cruz 


y el agua y sangre bendita.

Dicho he tu cualidad;
quiero decir de tu vida,
que es corta
y viene
a medida
de nuestra mortalidad.
Corta
y de largos trabajos,
vida al fin de enamorado,
como precioso brocado
toda llena de altibajos. 


y aun tienes a la mitad

en la raya de la vida
atravesada
y metida
una larga enfermedad.
Es continua calentura
con flaquezas
y dolores,
que, si no es morir de amores,
este mal no tiene cura.
Desta tísica deshecho
saldrás de achaques
y penas,
y rotas todas las venas,
echarás sangre del pecho.
Bien es que el amor te sangre,
porque tienes, mi Señor,
crecimiento de calor 


y pujamiento de sangre.

No porque, Niño chiquito,
hay en tu sangre algún mal,
que tienes sangre real
cuales la de un corderito.
Si quieres ver si he acertado,
muestra el pulsito,
y verás
que de ocho días estás
deste calor abrasado.
También es mucha razón
abrir, romper
y rasgar,
para que pueda apagar
el fuego del corazón. 


y ansí Amor ha querido,

porque es grande cirujano,
que se corte el miembro sano
para sanar el podrido.
Siendo cosa averiguada
que era maestro en amar, 


y Amor se ha atrevido a dar

al maestro cuchillada.
Porque aquesta es tu doctrina,
y el que más sabe de amor,
ése con sangre
y dolor
sepa tomar disciplina. 


y estando Tú cual estás

del cuchillo lastimado,
siendo bien acuchillado
buen cirujano saldrás.
Este oficio has de tener,
que ansí lo dice tu mano, 


y para ser cirujano

desde niño has de aprender. 


y pues para esto te cría,

Amor te manda
y ordena
que entre misma carne
y vena
hagas hoy la anatomía.
Por eso, Niño sagrado,
hoy te has rasgado
y rompido,
y después en cruz herido
serás hombre desgarrado.
Quiero acabar con besar
tu mano, Niño, florida.
Déte Dios salud
y vida
que tan bien la has de emplear. 


y Vos, Virgen, podéis creer

que tenéis un hijo tal,
que de su carne real
hará pan para vender.
Reparará nuestros daños
será en amarnos fiel, 


y tendréis, Virgen, en El

hijo para muchos años. 


y aunque la vida mortal

ha de ser corta
y finita,
por eso no se le quita
otra eterna
y celestial.
Dame, pues, cara de rosa,
limosna como quien eres,
pues eres entre mujeres
la más linda y más hermosa.
De tu riqueza reparte,
Reina de la hermosura,
que en esta buena ventura
bien sabes que tengo parte.


Cecilia del Nacimiento




#MeditarEnNavidad En el nacimiento de los santos inocentes

Bendito sea el que viene en el nombre del Señor: el Señor es Dios y ha hecho brillar su luz sobre nosotros; bendito sea su nombre glorioso, que es santo. No vino infructuosamente lo santo, que nació de María, sino que copiosamente difunde el nombre y la gracia de la santidad. Verdaderamente de aquí es Juan Santo, es Esteban Santo, y también los Santos Inocentes. Con provechosa disposición acompañan estas tres solemnidades al nacimiento del Señor. No sólo para que continuándose las festividades persevere la devoción continua, sino también para que el fruto del Nacimiento del Señor sea conocido de nosotros en ellas, como un efecto y consecuencia de él. Se advierten en estas tres solemnidades como tres especies de santidad: ni yo juzgo que se pueda hallar fuera de estos tres géneros de Santos, otro cuarto entre los hombres. Tenemos en el bienaventurado Esteban la obra y la voluntad del martirio: tenemos sola la voluntad en el bienaventurado Juan: y tenemos solo la obra de los Santos Inocentes. Todos ellos bebieron el cáliz de la salud o con el cuerpo y el espíritu juntamente. O con sólo el espíritu; o con sólo el cuerpo. Mi cáliz ciertamente beberéis dijo el Señor a Santiago, y a Juan: no hay dudas de que hablaba del cáliz de la pasión. En fin, cuando decía a Pedro sígueme, excitándole violentamente a la imitación de su pasión, vuelto Pedro vió que seguía después del discípulo que amaba Jesús, no tanto con los pasos del cuerpo sino con el afecto de su voluntad. Bebió pues también Juan el cáliz de la salud, y siguió al Señor como Pedro, aunque no de todas maneras como Pedro. Porque haber permanecido así, no siguiendo con la pasión corporal al Señor, fue consejo divino como lo dice él mismo: Así quiero que permanezca hasta que yo venga. Como si dijera quiere él también seguirme pero yo quiero que así permanezca.
Pero ¿habrá quien dude de las coronas de los Inocentes? ¿Dude que los infantes despedazados por Cristo sean coronados entre los mártires, el que no cree que los reengendrados en Cristo son contados entre los hijos de adopción. Cuándo aquel niño, que nació para nosotros, no contra nosotros, permitiría que unos niños coetáneos de él fuesen muertos por su causa, lo cual él podía estorbar con toda su voluntad, si no providenciera a favor de ellos alguna cosa mejor; haciendo que así como a los demás infantes, entonces la circuncisión, ahora el bautismo, sin algún uso propio de su voluntad les basta para conseguir la salud; así el martirio producido por él les bastase a ellos para la Santidad? Si buscas sus méritos para con Dios, para ser coronados, busca también sus delitos para con Herodes para ser despedazados.
¿Es menos acaso la piedad de Cristo que la impiedad de Herodes, para creer que haya podido él entregar unos inocentes a la muerte y no haya podido Cristo coronar a los que fueron muertos por él? Sea pues Esteban mártir para con los hombres, cuya voluntad de padecer se manifestó con toda evidencia particularmente, en que en el mismo artículo de su muerte tenía la más viva solicitud, tanto por los perseguidores como por si mismo, venciendo en él el afecto de su interior compasión al afecto de su pasión corporal, de suerte que lloraba más por los delitos de ellos que por sus propias heridas. Sea Juan mártir para con los Ángeles, que como espirituales criaturas conocieron con más claridad las señales espirituales de su propia voluntad para padecer por Cristo. Pero estos verdaderamente son vuestros mártires, o Dios, para que resplandezca con más evidencia el privilegio de vuestra gracia en quienes ni el hombre ni el Ángel descubre mérito alguno. Vos habéis formado en la boca de los infantes y los niños de pecho vuestra perfecta alabanza. Gloria sea Dios en las alturas dicen los Ángeles, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Grande alabanza es esta sin duda, pero me atrevo a decirlo todavía no es alabanza perfecta, hasta que venga quien diga: dejad a los párvulos que vengan a mi, porque de los tales es el Reino de los Cielos, y paz a los hombres aún sin el uso de su voluntad para ilustre testimonio de la piedad de Dios.
Esto debieran considerar los que suelen combatirse en contenciosas disputas sobre la obra y la voluntad: consideren y adviertan que no conviene despreciar ni lo uno ni lo otro cuando no falta la facultad; especialmente lo uno sin lo otro (pero cuando la facultad falta) no solo dar la salud sino la santidad. Más también se persuaden firmemente, que aprovecha la obra sin la voluntad, pero no contra la voluntad, de suerte que por lo que se salvan los infantes, tendrían más condenación los que  llegaron a la fe fingidamente. Del mismo modo, en algunos la voluntad sin la obra es suficiente, pero no contra la obra. Por ejemplo, si uno es arrebatado por la muerte cuando tiene en si una buena voluntad, pero todavía no perfecta, todavía no bastante valerosa para sufrir el martirio: ¿quién se atreverá a negar que se salve por esta interpretación? Quizá no le permite Dios que llegue a tentación tan grave, con el fin de que en ella no desmaye y se condene. Porque, si con tan débil voluntad fuera puesto en aquella tentación, que es sobre sus fuerzas y su voluntad no fuese corroborada, quien duda que desmayaría, que negaría la fe, y que si entonces muriese pereciera? Si alguno tiene vergüenza de mi delante de los hombres, también yo tendré vergüenza de él, dice el Señor, delante de los Ángeles de Dios, Así, en nuestra voluntad imperfecta en la que alguno se salva, cuando falta la ocasión y facultad para la obra, no se podría salvar por la falta de la obra, o diciendo de otro modo, por la obra de su rebeldía y falta. Lo mismo también podría suceder con la ignorancia, antes bien solícitos y timoratos demos gracias al benignísimo, y liberalísimo Salvador, que ocasiona con caridad tan copiosa las ocasiones a la salud a los hombres, que se alegra de encontrar en unos la voluntad y la obra, y en otros la voluntad sin obra, en otros también sin voluntad la obra de la salud, queriendo que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. Porque en esto consiste la Vida Eterna, en que conozcamos al Padre Dios verdadero y a Jesucristo a quien envió, el cual es con el Padre un Dios verdadero, bendito sobre todas las cosas por los siglos, Amén.


San Bernardo



#CantarEnNavidad Habrá Navidad

Mientras que un niño sonría habrá Navidad. 
Mientras que lloren las nubes habrá Navidad. 
Mientras que un hombre perdido encuentre el camino hacia donde va, 
mientras que un hijo regrese habrá Navidad. 

Mientras que alguien herido prefiera olvidar 
y a su peor enemigo logre perdonar, 
mientras que alguien consiga que un joven se aleje de la oscuridad, 
mientras que un arma se calle habrá Navidad. 

Habrá Navidad, 
habrá Navidad, 
mientras sigamos creyendo que hay algo más, 
mientras que haya esperanza, habrá Navidad. 

Habrá Navidad, 
habrá Navidad, 
mientras sigamos creyendo que hay algo más, 
mientras que haya esperanza, habrá Navidad. 

Mientras que brille una estrella habrá Navidad. 
Mientras que vuelen las aves habrá Navidad.
Mientras que cierres los ojos y sientas contigo a alguien que no está, 
mientras que existan recuerdos habrá Navidad. 

Habrá Navidad, 
habrá Navidad, 
mientras sigamos creyendo que hay algo más, 
mientras que haya esperanza, habrá Navidad.

Habrá Navidad, 
habrá Navidad, 
mientras sigamos creyendo que hay algo más, 
mientras que haya esperanza, habrá Navidad.


Intérprete: Orquesta y coro JNZ


#CantarEnNavidad Pobre nació


Hacia Belén caminaba, 
Señora Virgen María, 
y el bueno de san José 
marchaba en su compañía.
Jornaditas de Belén,
con gusto te abrigaría, 
que está cayendo la nieve 
y está la noche muy fría,
que va cayendo la nieve 
y está la noche muy fría.

Aprisa, señor José, 
tire de la borriquilla, 
que ha de nacer en Belén 
la más grande maravilla.

Íban solitos los dos,
ninguno se entretenía, 
hablando cosas de Dios
pasan la noche y el día.

Llegaron solos a Belén,
mesón y posada no había
y al bueno de san José 
las lágrimas le caían.

No te apures, dulce esposo, 
dice la Virgen María, 
que si otra cosa no hallamos, 
aquel portal bastaría,
que si otra cosa no hallamos, 
aquel portal bastaría.

Un pesebre han encontrado,
donde dos bestias había.
La Virgen, como es tan buena, 
carpintero, le decía:
acuéstate, buen marido, 
hasta que amanezca el día, 
si llagase la hora, 
yo misma te avisaría.

A eso de la medianoche 
sintió que un niño gemía.
Despertándose el patriarca,
despertó de la alegría.
Por qué no me has avisado, 
esposa, esposa María, 
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía,
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía.

Mira si es grande que, siendo Dios, 
que en un pesebre pobre nació. 
Mira si es grande que, siendo Dios, 
que en un pesebre pobre nació.

A eso de la medianoche 
sintió que un niño gemía.
Despertándose el patriarca,
despertó de la alegría.
Por qué no me has avisado, 
esposa, esposa María, 
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía,
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía,
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía,
que ha nacido el Rey del mundo 
mientras que el mundo dormía.



Intérprete: La Húngara


#PoesíaEnNavidad Por obra de la Santa Trinidad


Por obra de la Santa Trinidad
la Virgen pura es Madre;
entrañas de mujer jamás nos dieran
el fruto celestial que de ellas nace.

Morada de la paz es tu regazo,
que a Dios y al hombre traen;
Mujer, de Dios fecunda cual ninguna,
de humana vida Madre como nadie.

¡Oh Madre nuestra, casa preparada
en donde todos caben,
el pan de la unidad y la alegría
y todo cuanto es bueno de ti sale!

Callada Madre, Madre de la espera,
que estás y a todos abres,
olvida nuestro olvido, Madre buena,
que vence y vencerá tu amor más grande.

Morada de la luz y toda gracia,
socorro de mortales,
cual Madre por nosotros intercede
al Hijo que en tus ruegos se complace.

Al Hijo Redentor que ha preparado
los brazos maternales
se vuelva todo amor de nuestra tierra,
cantándole con cantos a la Madre! Amén.

Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnNavidad La Madre llena de ternura


La Madre llena de ternura
que arrima un Hijo a sus mejillas
lleve también hasta el Señor
a esta familia reunida.

Una mujer de nuestra tierra,
ella la pura y la sencilla,
es por la Iglesia proclamada
Madre del Verbo de la vida.

Madre de Dios omnipotente,
ella que esclava se decía,
la Virgen cuyo don precioso
al mundo entero santifica.

Sea la Reina de la paz
ella quien cure las heridas;
sea la aurora y la promesa
del Año Nuevo que principia.

¡Honor a Cristo nuestro Hermano,
nuestro por penas y fatigas,
y la Mujer que nos lo entrega
sea por siempre bendecida! Amén.

Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".