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#PoesíaEnAdviento Admirable es el parto de la Virgen



Admirable es el parto de la Virgen
que hace nuestra la carne de la Gloria;
suyo y nuestro es Jesús, el Creador
y gloriosa la tierra en su persona.

Las entrañas fecundas de María
son el tálamo santo de unas bodas,
son el huerto florido, el paraíso
para unir al Esposo con la esposa.

¡Oh purísimo seno que llevabas
el tesoro escondido en bella concha!,
cuando abriste tu gracia, el orbe entero
se alegró con un cántico en la boca.

La Mujer parturienta nos entrega
el augusto secreto de su hora;
¡oh Mujer cuya sangre dio alimento
al naciente Señor de nuestra historia!

Cual capullo crecieron las entrañas,
y al hacerse el capullo flor hermosa,
la fragancia del Hijo incorruptible
penetró y traspasó la Iglesia toda.

¡Oh Señor que abajaste la mirada
para hacer de la esclava la Señora!,
seas siempre bendito por tu Madre,
la Mujer por tu gracia más dichosa. Amén.

Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Ya se han cumplido, María




Ya se han cumplido, María,
los nueve meses de espera;
empieza la nueva era
que anunció la Profecía.

En el Jardín del Edén,
cuando el pecado surgía,
la Gracia de Dios vencía,
y el mal se trocaba en Bien.

Ya se ha cumplido, María,
lo que a Ahraham fue anunciado:
la Tierra y el Hijo amado,
que era cuanto Dios tenía.

Unida a José, tu esposo,
Dios era en la fe tu guía;
la duda se deshacía
en el silencio amoroso.

Ya ha germinado, María,
toda medida de amor;
tu vientre, cual pura flor,
quiere alumbrar la alegría.

¡Gloria a Dios, amor sin fin,
gloria, ternura, amor sin fin,
oh Dios de la cercanía,
que has roto todo confín! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Alegría, Belleza, Ternura




Alegría, Belleza, Ternura,
como tres mensajeras del cielo,
van y vienen, las tres reposando
cuando canta la Iglesia en Adviento.

Bienvenida, Alegría sin mancha,
pura flor de un purísimo anhelo;
fue Jesús quien te trajo a la tierra,
anunciando a los pobres su Reino.

Oh Belleza, de Dios vestidura,
entregada por Él en su Verbo,
con Adán te perdimos pecando,
y con Cristo más bella te vemos.

De Ternura y amante Pobreza
fue el Pesebre del Rey de los cielos,
oh Ternura de amor, Dios pequeño,
que nos alzas a ti en tu descenso.

Gloria a Dios en su santa morada,
alabanza por siglos eternos, 
gloria al Hijo en su trono de gracia,
que la Virgen lo lleva en su seno.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Ya cinco días tan solo




Ya cinco días tan solo,
dice la esposa anhelante:
la primavera ha llegado
el cuerpo siente la sangre;
huele a canciones de Espíritu,
porque un Esposo las trae:
Ya cinco días tan solo.

El corazón se ha ablandado
tras el pecado y combate;
reina la paz suavemente
con el divino mensaje:
Dios es amor encarnado,
Dios es perdón y rescate:
Ya cinco días tan solo.

Llueva la gracia increada,
llueva el amor a raudales;
Dios, pobre niño anunciado,
del trono viene sin pajes;
cunda el silencio en la tierra,
la fe su canto prepare:
Ya cinco días tan solo.

Cante María el Magníficat
desde Jesús que la invade,
y un alma toda la Iglesia,
un mismo canto proclame;
con nuestra Madre inspirada
voces y amores se explayen:
Ya cinco días tan solo.

Ya cinco días tan solo:
llega: venid a encontrarle.
¡Gloria a los santos Profetas,
los mensajeros reales!
¡Gloria al que viene, Jesús,
gloria al Amor y a Dios Padre!:
Ya cinco días tan solo.

Amén. Maránatha.



Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".





#PoesíaEnAdviento Venido de la entraña de Dios Padre




Venido de la entraña de Dios Padre,
camina el Verbo Dios al Nacimiento;
la Virgen es la Cuna y es la Puerta;
caminos de Israel, sentid su aliento.

¡Oh montes y collados que él fundó,
mostradle en vuestro rostro sus reflejos,
y dad la bienvenida, aquí, a su paso,
el pájaro cantor y el riachuelo!

La orden del Imperio puso en marcha
en Nazaret a un pobre carpintero;
caminan a Belén José y María:
un asno providente brinda asiento.

Camina la Expectante, Virgen pura,
posada y pan, humildes, van pidiendo,
y hay puertas que no quieren, que no saben,
que Dios empieza el santo Advenimiento.

Oh Verbo luz, amable Peregrino,
que llegas para dar conocimiento,
a ti te confesamos, oh Verdad,
de todo amor y gozo mensajero.

¡Bendito el Creador y Padre bueno
que al Hijo amado envía de su seno!
¡Romped dinteles, puertas celestiales,
y se haga tierra y cielo un solo cielo! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".


#PoesíaEnAdviento Jesús, hermano y guía en el Espíritu




Jesús, hermano y guía en el Espíritu,
oyente al corazón del Padre bueno:
radiante el rostro, cálida la espera,
pedías con pasión su pronto Adviento.

Que Dios implante, Santo, su presencia,
se rasgue el cielo y vénganos su Reino;
y cúmplase la voz de los Profetas,
y acabe ya el fin de este destierro.

Pusiste tu cobijo en esperanza
viviste en profecía hasta el extremo,
y Dios era tu casa y tu vestido,
tu pan, tu voz, tus ojos y tu aliento.

Y tanto, Hijo del hombre, tú pedías
su gloria, su perdón y advenimiento,
que el Padre te escuchó, a ti inclinado:
que fueras tú su Signo verdadero.

Te viste a ti avanzar entre las nubes,
cual Rey de reyes, Rey del universo
Jesús, Hijo del hombre, clementísimo,
Señor de las naciones y los pueblos.

¡Glorioso Adviento, Cristo, de tu Padre,
a ti, exaltado en cruz, nos acogemos:
que seas tú la amable Parusía,
pues eres nuestro único trofeo! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".


#PoesíaEnAdviento Varón de quien sabemos




Varón de quien sabemos
tan solo una palabra;
tus labios la dijeron,
tras ellas te ocultabas,
Jesús,
la senda de Abraham
allí desembocaba.
José que fuiste justo,
perfecto en la Alianza,
tu dicha fue el silencio,
Jesús tu sola fama,
Jesús,
Jesús el Salvador,
promesa a los patriarcas.
Varón de las congojas
al ver que Dios obraba,
no temas la luz pura
que el Hijo en torno irradia,
Jesús,
Jesús te acoge a ti,
te invita a su Morada.
José, el esposo fiel,
de Virgen toda santa,
ternura de marido,
mujer bien custodiada,
Jesús,
Jesús vivido en medio,
amor que os enlazaba.
Jesús que te servía
contigo el pan sudaba,
si tú le protegías
él era quien salvaba,
Jesús,
Jesús el Emanuel,
la gracia y la esperanza.
¡Bendito el Dios amante,
venido a nuestra raza,
del cielo hasta nosotros,
llegó por sangre humana,
Jesús,
Jesús el bendecido,
a quien José cuidaba! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento La Virgen de la Esperanza




Oh Virgen del vientre henchido,
oh Arca de la esperanza,
en tus entrañas maternas
la Iglesia se siente grávida.

De ti recibe la Vida,
por Dios a ti regalada;
de ti la ternura aprende
y el beso que al Hijo agrada.

Adviento de las promesas,
reposo de la Alianza,
la paz de las Escrituras,
diciendo tu sí de esclava.

María del pueblo pobre,
gemido de los que claman,
oh Rosa de amor purísimo,
oh fe bienaventurada.

Alberca de toda gracia,
de Dios la Morada santa,
socorre a los peregrinos,
oh Tú de gloriosa Pascua.

Al Padre sea la gloria,
en la feliz embajada,
y al Hijo y al Santo Espíritu,
por ti, Virgen fecundada. Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".


#PoesíaEnAdviento La flor se llama esperanza




La flor se llama esperanza
crecida en la Tierra Virgen,
y el fruto será el milagro
que nadie piensa creíble:
en tallo de nuestro huerto
Jesús echó sus raíces.

La flor se llama Palabra,
anuncio que el ángel dice;
lo dijo Dios y ha de ser,
que el mundo a su voz existe;
Esposa y Madre del Verbo,
María cree y bendice.

La flor en la Trinidad
y el fruto un vientre concibe;
María es Madre del orbe
por este Infante que gime;
del cielo el Verbo venía,
buscaba una Madre humilde.

La flor de su hermoso rostro
miraba al Dios que habla y vive;
la Virgen obedecía,
esclava que nada pide;
oraba al Misericorde
y Dios la quiso su estirpe.

¡Oh Virgen de la esperanza
que tienes cuanto creíste,
por Ese que en brazos llevas
nosotros somos felices:
contigo le bendecimos
a quien de gracia te viste! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Escucha, Casa David




Escucha, Casa de David:
La Virgen pura se halla encinta;
Dios la acaricia y la fecunda
y la hace Madre de la vida.

La Virgen grávida nos lleva
en el secreto de su dicha;
la Virgen fiel nos abre ruta
por su obediencia de discípula.

Espera en calma la agraciada,
con ella el mundo se arrodilla;
levante el pobre la mirada,
con ella pide la venida.

Nacido en tiempos sin aurora,
el hijo espera con María.
¡Oh Dios de amor, nuestra esperanza,
cambia tu espera en parusía!

¡A ti, Jesús, Hijo esperado,
aparecido en nuestros días,
con santo júbilo cantamos!
¡Ven en tu reino, ven de prisa! Amén.

Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Oh Dios de la esperanza y la ternura




¡Oh Dios de la esperanza y la ternura,
salud de toda herida,
cayado de Israel en su camino,
maestro al corazón de quien confía,
Tú eres salvación!

¡Oh Dios de nuestros padres desde siempre,
oh Padre, historia mía,
caliente hogar de toda criatura,
oh Dios, que por amor al Hijo envías,
Tú eres salvación!

¡Oh Dios de intimidad y de portentos,
presencia que ilumina,
tú eres la espesura de los hombres,
abrazo terminal de nuestros días,
Tú eres salvación!

Levántate, Sión de nuestra fe,
hermosa y bendecida,
en ti reside el Dios de Pacto y Paz;
oh Dios de pura gracia y acogida,
Tú eres salvación!

Al Padre Creador y al Hijo amado,
ascienda nuestra vida,
cual llama en las entrañas del Espíritu
amor de todo amor, y luz divina
de nuestra salvación. Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Rociad, cielos puros, rociadme




Rociad, cielos puros, rociadme,
y guste el paladar vuestra dulzura,
sabor de Dios, purísimo misterio
cuando el Niño repose en una cuna.

Los besos de respuesta a Dios ofrezco,
mi aliento vivo, el alma que fulgura,
mi corazón latiente que se sale,
mi adoración amante que le busca.

Llovedme cielos míos y empapadme,
transidme en Trinidad la carne suya:
la carne mía que él ha arrebatado
el día en que bajó desde la altura.

Placer divino busco sin sosiego,
placer que no me dan las creaturas,
placer para mi cuerpo y mis sentidos
en tanto que camino en senda dura.

Llovedme, cielos míos del profeta,
mojad mi sed con gusto y con frescura,
traedme a Dios, traed al Todo Hombre,
traedme pronto al Dios de la Escritura.

Y guste el corazón jamás ahíto,
y el Dios del cielo dé divina hartura:
oh Dios Jesús, oh todo Dios conmigo,
mi dulce paladeo, mi dulzura. Amén


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Señor Jesús, pasión del universo




Señor Jesús, pasión del universo
que fuiste por el Padre coronado,
a ti la Iglesia tiende su mirada
y late por tu amor con gozo santo,
​¡ven, Señor!

Por ti exultó Abraham al ver tu Día,
los reyes y profetas te anhelaron,
tu Gloria y Santidad la vio Isaías,
oh Verbo oculto, Hijo en el regazo:
​¡ven, Señor!

Naciste de mujer, la toda pura,
Señor Jesús, perdón de los pecados,
moriste en una cruz, pues nos amabas,
nos diste el manantial de tu costado:
​¡ven, Señor!

Vendrás a redimirnos en tu triunfo,
Omega de la Historia, Bienamado,
y entregarás al Padre en el Espíritu
el fruto de tu amor en sureinado:
​¡ven, Señor!

¡Bendito es el que viene sobre nubes
por voces celestiales aclamado!
¡Oh Cristo Redentor, bendito siempre,
bendito seas, cielo de salvados!
​¡ven, Señor!

Amén. ¡Marana tha!


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento Oh Sol naciente del Padre




¡Oh Sol naciente del Padre,
que traes misericordia,
divina fuente del gozo
que dentro del cielo brota!

El orbe por ti nacía,
al alba de nuestra historia;
eres Palabra enviada
que en los profetas reposa.

En el seno de María
eres la gracia preciosa,
oh hermosura de Dios,
oh Hijo que en sí transforma.

Lava el pecado del mundo
por tu venida en persona;
planta el amor de tu Espíritu
por tu sangre redentora.

Que el día que nos prometes
nos manifieste tu Gloria,
oh Jesús, oh Parusía,
oh tú, la esperanza toda.

A ti, Señor, bien de bienes,
a ti, luz esplendorosa,
a ti, oh Hijo amoroso,
del Padre a ti la corona. Amén


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento A la puerta llama




A la puerta llaman,
que de boda llega.
Cerró ya la noche,
pero alguien le espera;
con lámparas vivas
estaban en vela.

La voz conocida
se siente de fuera:
«Abridme, yo soy»,
anuncia y golpea;
mas una vez solo,
que el sueño no era.

Con su claro rostro
venía de fiesta,
con ojos amables,
con palmas abiertas.
¡Qué bello el Señor
en la noche aquella!

Llegará el amor
la noche que él venga;
se atará el vestido,
sirviendo a la mesa,
hará el homenaje
a su santa Iglesia.

Llegará del Padre,
de su Pascua eterna,
con el vino nuevo
para aquella cena.
Jesús es su nombre,
festín su presencia.

¡Oh Siervo glorioso,
ceñido de estrellas,
vendrás y ya vienes,
te sentimos cerca;
a ti te alabamos,
esperanza nuestra! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".




#PoesíaEnAdviento La Virgen que espera la Navidad




¡Y qué cortos y qué largos
se hicieron los nueve meses!
Cortos para mi cabeza,
para el corazón, muy breves.

Estaba dentro de mí
aunque a Él no le sentía,
sentía cómo mi sangre
al rozarle sonreía.

Nadie notó en Nazaret
lo que estaba sucediendo:
que teníamos dos cielos,
uno arriba, otro creciendo.

¿Dios está en el cielo?
El cielo está en Dios?
yo por los montes
llevando a los dos.

Si estaba hecho de carne
¿era carne de cristal?...
y yo pisaba con miedo,
no se me fuera a quebrar.

Cuando yo respiraba, respiraba Él;
cuando yo bebía,
bebía también el autor del aire,
del agua y la sed.

¿Y cómo podría ser
Dios tan sencillo
si dentro de mí pesaba
poco más que un cantarillo?

Yo acariciaba mi seno
para tocarle,
porque Él estaba allí
al tiempo que en todas partes.

¡Qué envidia me tuvo el cielo
durante los nueve meses!
Él albergó al Dios eterno.
Yo tenía al Dios creciente

¡Qué fácil le fue todo
al buen Gabriel!
Vino, dio su mensaje
y se fue.

Se fue sin aclararme
nada de nada,
y dejó mil preguntas
en mis entrañas.

¿Y quién me las responde
si miro al cielo?
¿Este Dios sordomudo
que llevo dentro?

¡Qué fácil le fue todo
al buen Gabriel!
Dijo que es Dios y es hombre,
dijo que es hijo y rey...
«y en lo demás, Señora, use la fe».

Las jugarretas de Dios
no hay nadie que las iguale:
Él es mi padre y mi hijo,
yo soy su hija y su madre.

Todos en la sinagoga
clamaban por el Mesías
a mí me crecía dentro
y sólo yo lo sabía.

Si yo no hubiera podido
engendrar sin ser mujer,
¿por qué los hombres desprecian
lo más que se puede ser?

Los niños de Nazaret
corren y saltan conmigo:
son como abejas que buscan
miel en el rosal florido.

Cuando yo me alimento,
Dios de mi vida,
sostengo yo tu sangre
Tú la mía?

Cuando miro en la fuente
el agua clara,
pienso que son tus ojos
que se adelantan.

No sé qué dijo el Ángel
de un dolor y una cruz.
Sé que en la noche sangro
temiendo que seas Tú.

Si yo he sido pobre,
Tú lo serás más.
porque Dios es pobre
si es Dios de verdad.

Las mujeres con envidia
contemplan mi gravidez
y no saben que soy madre
más que de carne, de fe.

Cada noche miro al cielo
y recuento las estrellas.
Falta una y yo lo sé.
¡Pero qué ganas de verla!

José me mira y me dice:
¿Cómo estás? ¿Cómo está Él?
Le respondo: Yo esperando
y Él ardiendo a todo arder.

Antes de que Tú vinieras,
yo vivía en oración.
Ahora ya ¿para qué,
si somos uno los dos?

Cuando llevo hasta mi boca
el tierno pan recién hecho,
me parece que comulgo
la carne que llevo dentro.

Esclava soy, esclava fui,
pero mis cadenas
yo no las rompí:
me las dieron rotas
cuando nací.

Cuando escucho cómo saltas
de gozo dentro de mí,
pienso: ¿En un mundo tan triste
le dejarán ser feliz?

¿Y Tú, pequeño mío,
cómo vas a poder
liberar a este mundo
que esclavo quiere ser?

Temo que no será fácil,
mi amor,
que no será fácil
ser salvador.

Con mi «sí» se abrió Dios mismo,
y con su «sí», mis entrañas,
y con un «sí» de los dos
se abrió el reino de las almas.

Lo creo y no me lo creo,
no me lo puedo creer,
pues sé que Él es más
que hombre siendo yo sólo mujer.

Si dicen que fe es no ver
las cosas con la mirada,
yo sé que no he visto a nadie
cuando Él llegó a mis entrañas.



Padre José Luis Martín Descalzo

#PoesíaEnAdviento Alégrate, Sión entristecida



Alégrate, Sión entristecida,
que ya se fue la pena, ya no existe;
la vieja historia atrás queda vencida
y se hace carne la promesa firme.

Mendigo del camino, ciego y solo,
confidente de sombras donde vives,
cierra la mano y abre la mirada,
tuyo es el Sol que viene, mira y ríe.

Sordos y mudos, hombres sin palabras,
marginados por fuerza del convite,
escuchad el rumor del que se acerca,
quede suelta la lengua, bendecidle.

Algo pasa en la tierra, que se siente,
el hombre se alboroza en sus raíces.
¡Vendrá! ¡Ya llega intrépido y hermoso
el santo de prodigios invencible!

Éste es el señalado desde antiguo;
ocultaba su faz tras los que gimen,
era su gozo germen de la risa
y su espera anhelo irresistible.

¡Bendito el que se acerca, deseado,
cual ninguno fuera en nuestra estirpe;
los ciegos te contemplan, rey Mesías,
y tú, Jesús, gozoso, nos recibes! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento No envíes mensajero



No envíes mensajero, ven tú mismo,
no mandes a tu Ángel en campaña;
no otorgues protector ni des a nadie
el mando y el consuelo de tu vara.

Tu Gloria abrasa, quema los pecados;
y somos todos dignos de tu llama;
mas eres Padre, pródigo en perdones,
y más glorioso cuanto más agracias.

Por eso, ven tú mismo, Padre Santo,
y muestra entre nosotros tu llegada;
levántanos, condúcenos, corrígenos,
mas tú, tan sólo tú, con mano blanda.

O envíanos tu propio corazón
mandando al Unigénito del alba,
a aquel que viene y entra hasta la médula
y nunca por venir de ti se aparta.

Que venga el Verbo y haga su aposento
en todo gozo, en toda pena y lágrima;
y sea nuestra crónica y camino
su historia verdadera y cotidiana.

¡Oh Padre que mandaste a Jesucristo,
nacido del amor de tus entrañas,
envíanos con él, a gloria tuya,
el don de tu ternura y tu alabanza! Amén


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".





#PoesíaEnAdviento ¡Oh virgen del jardín de la caída!




¡Oh Virgen del Jardín de la caída,
fulgor tras el pecado,
oh Virgen signo, Virgen vencedora,
contigo al Dios de gracia celebramos!

Efigie de la Iglesia, Virgen pura,
dulcísimo regalo,
Mujer toda perfecta por ser limpia,
primer amor del mundo, Edén soñado.

¡Ah cuántas alabanzas de ti dicen
los bien enamorados!
¿Por qué, insignificante Nazarena,
tu nombre en nuestro pecho está grabado?

Porque eres la respuesta muy sencilla
a aquello que anhelamos;
porque eres pura gracia simplemente,
la dócil criatura entre sus manos.

Porque eres obediencia al Fuego y Soplo,
-tu ser, divino barro-;
porque eres nada tuyo, todo suyo,
oh límpida belleza que admiramos.

¡Divina Trinidad de nuestra vida,
fanal de nuestros pasos,
tu gracia desbordada sea gloria,
el mundo por María restaurado! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".



#PoesíaEnAdviento ¡Oh Virgen toda hermosa sin mancilla!




¡Oh Virgen toda hermosa sin mancilla!,
¿quién eres tú, María, tan amada,
para estar junto a Cristo la más próxima,
junto al hombre mortal la más cercana?

Yo soy el pensamiento de la Iglesia,
de Dios Padre nacido antes del alba,
en el Hijo bendito la bendita,
la cristiana, la gloria de su gracia.

Yo soy la pobre esclava del Señor,
en manos de mi Dios abandonada,
el milagro que él quiso para el Hijo,
para el Verbo Encarnado la Morada.

Yo soy cauce de fe de los creyentes,
figura de la Iglesia Inmaculada,
la porción elegida cual primicia
para ser de mi pueblo la esperanza.

Yo soy la Inmaculada Concepción,
la flor del corazón por Dios plantada,
la mujer vencedora del Dragón,
exaltada de lo hondo de mi nada.

¡Oh Cristo, el solo Santo en el Espíritu,
del Padre hasta nosotros toda gracia,
gloria a ti, que guardaste sin pecado
a quien fue por tu sangre preservada! Amén.


Fray Rufino María Grández, "Himnario de Adviento y Navidad".