Navidad, Navidad, mañana será Navidad. Esta noche es la Nochebuena, mañana será la Navidad. Esta noche es la Nochebuena, mañana será la Navidad. Niño Dios, Niño Dios, Niño Dios de los changuitos, que como ellos tan pobrecitos en un ranchito vas a nacer, que como ellos tan pobrecitos en un ranchito vas a nacer. Navidad por el salitral que alegre llegó, que alegre se va, dejando a los pobres changos mucha mischkila en el corazón, dejando a los pobres changos mucha mischkila en el corazón. Sonando, sonando las campanas de la iglesia y los changos mirando el cielo esperando al Niño que ha de nacer, y los changos mirando el cielo esperando al Niño que ha de nacer.
Llega ya, llega ya, montado en una estrellita, llega ya el Niñito bueno a los pobres changos a consolar, llega ya el Niñito bueno a los pobres changos a consolar. Navidad por el salitral que alegre llegó, que alegre se va, dejando a los pobres changos mucha mischkila en el corazón, din din don, din don, mucha mischkila en el corazón. Intérprete: Coqui Sosa
¿Dónde vas José? ¿Dónde vas María? ¿Dónde habrá un lugar para entregar la Luz? ¿Dónde vas José? ¿Dónde vas María? ¿Dónde nacerá tu Hijo Dios? ¿Dónde hacer la Navidad? No hay ningún lugar, sólo algún pesebre en Belén. ¿Dónde hacer la Navidad? ¿dónde habrá un lugar? En el corazón de cada hombre... ¿Dónde vas José? ¿Dónde vas María? ¿Dónde hará la paz fuera de ti, Jesús? ¿Dónde vas José? ¿Dónde vas María? ¿Dónde nacerá tu Hijo Amor? ¿Dónde hacer la Navidad? ¿quién esperará? Dios está queriendo renacer... ¿Dónde hacer la Navidad? ¿dónde alumbrarás? Danos ese Dios que hay en tu vientre. Intérpretes: Francesca Ancarola y los Gregorianos
Que hubiese pasado si Ella hubiese dicho que no, o ignorado o dilatado el anuncio de tu ángel de amor. En cambio, creyó en tu palabra y se hizo tu esclava en un acto perfecto y de fe. Y hoy quiero ser como Ella y amarte aunque duelan las espinas y el camino de la cruz.
Dame la fe, Señor, la fe de María, para decirte sí, oh sí, un sí sin medidas. Dame la fe, Señor, la fe de María, para renunciar a mí y entregarte mi vida. Aunque traspasaron con una espada su corazón y su alma lloró el dolor de tus heridas, a los pies del madero se quedó. Y hoy Ella es nuestra Reina y Señora y Tú nos incorporas a tu eterna familia de amor. Y yo en tu amor quiero permanecer postrado a tus pies. Es lo único que un día llevaré.
Dame la fe, Señor, la fe de María, para decirte sí, oh sí, un sí sin medidas. Dame la fe, Señor, Señor, la fe de María, para renunciar a mí... a mí... y entregarte mi vida.
Intérprete: Ítala Rodríguez Guitarra: Diego Rivadeneyra
La Virgen sueña caminos, está a la espera; la Virgen sabe que el Niño está muy cerca. De Nazareth a Belén hay una senda; por ella van los que creen en las promesas. Los que soñáis y esperáis la buena nueva abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. El Señor cerca está; Él viene con la paz El Señor cerca está; Él trae la verdad. En estos días del año el pueblo espera que venga pronto el Mesías a nuestra tierra. En la ciudad de Belén llama a las puertas, pregunta en las posadas y no hay respuesta. Los que soñáis y esperáis la buena nueva abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. El Señor cerca está; Él viene con la paz El Señor cerca está; Él trae la verdad.
La tarde ya lo sospecha: está alerta. El sol le dice a la luna que no se duerma. A la ciudad de Belén vendrá una estrella, vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras. Los que soñáis y esperáis la buena nueva abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. El Señor cerca está; Él viene con la paz El Señor cerca está; Él trae la verdad.
El Señor cerca está; Él viene con la paz El Señor cerca está; Él trae la verdad.
Se ha cumplido la promesa que se nos dio, que a este mundo vendría el Redentor, y en medio del silencio de Belén el Verbo quiso nacer. Y el Mesías se hizo carne en el vientre santo de María. Alegría para todos: se cumplió la profecía. Pero José y María no saben si Cristo, Palabra de verdad, tendrá para nacer ese portal en el corazón de la humanidad. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón. Lo mejor de mí como ofrenda te daré pues Tú eres mi Rey. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón.
Te adoro Señor, te bendigo Señor,
pues eres mi Salvador. El amor humanitario de nuestro Dios no tiene medida porque sigue naciendo en todos aquellos que le abren su vida. Pero José y María no saben si Cristo, Palabra de verdad, tendrá para nacer ese portal en el corazón de la humanidad. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón. Lo mejor de mí como ofrenda te daré pues Tú eres mi Rey. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón.
Te adoro Señor, te bendigo Señor,
pues eres mi Salvador. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón. Lo mejor de mí como ofrenda te daré pues Tú eres mi Rey. Ven y nace, nace, nace, nace, Cristo, en mi corazón.
Te adoro Señor, te bendigo Señor,
pues eres mi Salvador... pues eres mi Salvador. Intérprete; Rafael Duarte
Se oye una voz que clama en el desierto: "preparad el camino del Señor", que se allanen todos los montes porque viene la salvación. Que se vuelva cada uno de sus malos caminos, que se aparte de todo mal. El tiempo se ha cumplido, la salvación está aquí. Para el que cree, para el que espera, para el que tiene hambre y sed, para el que llora, para el que sufre, ya esta aquí la salvación.
Para el que cree, para el que espera, para el que tiene hambre y sed, para el que llora, para el que sufre, ya esta aquí la salvación. Dios se ha revelado a todos los hombres en Cristo, nuestro Señor. La promesa de salvación se ha cumplido en Jesús, el Hijo de Dios. Él te está buscando, Cristo esta tocando a la puerta de tu corazón y viene a ofrecerte el camino de salvación. Para el que cree, para el que espera, para el que tiene hambre y sed, para el que llora, para el que sufre, ya esta aquí la salvación. Para el que cree, para el que espera, para el que tiene hambre y sed, para el que llora, para el que sufre, ya esta aquí la salvación. Para el que cree, para el que espera, para el que tiene hambre y sed, para el que llora, para el que sufre, ya esta aquí la salvación. Ya esta aquí la salvación, ya esta aquí la salvación, ya esta aquí... la salvación.
Intérprete: Coro de Nuestra Señora de las Victorias
Todo se ve de otro color en Nazareth, basta mirar el corazón del buen José. En el taller debe golpear de sol a sol, sueña un moisés para acunar al Niño Dios. Ya no son dos sino que son tres en la casita de Nazareth, la dulce espera les sienta bien a María y José. Ya no son dos sino que son tres en la casita de Nazareth, la dulce espera les sienta bien a María y José.
Huele a jazmín en el jardín de Nazareth. Se abre una flor que alumbrará al Emmanuel. Cuánta ilusión, cuánta humildad hay en tu voz, ¿que sentirás dentro de ti, Madre de Dios? Ya no son dos sino que son tres en la casita de Nazareth, la dulce espera les sienta bien a María y José. Ya no son dos sino que son tres en la casita de Nazareth, la dulce espera les sienta bien a María y José.
Vivía el pueblo en plena oscuridad y en sombras de muerte, tinieblas por doquier, cuando una luz sobre ellos brilló, que se llama Príncipe de Paz, Admirable Consejero, Dios Fuerte, siempre Padre.
Multiplicaste la gente y la alegría, ese gozo que viene en tiempos de la siega. Gran regocijo delante de ti. Y te llamas Príncipe de Paz, Admirable Consejero, Dios Fuerte, siempre Padre.
Una criatura al fin nos nacerá, cesará y romperá el yugo y la opresión. El principado sobre su hombro estará. Y se llama Príncipe de Paz, Admirable Consejero, Dios Fuerte, siempre Padre. Grande es su imperio y la paz no tendrá fin. Y en su Reino habrá justicia y equidad. El celo de Dios todo esto hará. Y se llama Príncipe de Paz, Admirable Consejero, Dios Fuerte, siempre Padre.
Intérprete: Jesed Letra y música: David Mijares López
Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ven a nuestras almas, Niñito, ven, no tardes tanto, ven a nuestras almas, Niñito, ven, no tardes tanto.
Del seno del Padre bajaste humanado, del seno del Padre bajaste humanado, deja ya el materno, Niñito, porque te veamos, deja ya elmaterno, Niñito, porque te veamos.
De montes y valles, ven, ¡oh Deseado!
De montes y valles, ven, ¡oh Deseado!
Rompe ya los cielos, Niñito,
brota flor del campo, rompe ya los cielos, Niñito, brota flor del campo. Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ven a nuestras almas, Niñito,
ven, no tardes tanto, ven a nuestras almas, Niñito, ven, no tardes tanto.
Toda la Tierra espera al Salvador, y el surco abierto, a la obra del Señor; es el mundo que lucha por la libertad, reclama justicia y busca la verdad.
Dice el Profeta al pueblo de Israel: "De madre virgen ya viene el Emmanuel"; será "Dios con nosotros", hermano será, con él la esperanza al mundo volverá.
Toda la Tierra espera al Salvador, y el surco abierto, a la obra del Señor; es el mundo que lucha por la libertad, reclama justicia y busca la verdad.
Nueva aurora en nuestra noche: por salvar al pueblo Dios va a venir. Júbilo a los pobres, fiesta para el hombre: debemos preparar el camino al Señor, debemos preparar el camino al Señor. Buena noticia, Palabra de Dios, por salvar al pueblo Dios va a venir. Voz que se oye en nuestros desiertos: debemos preparar el camino al Señor, debemos preparar el camino al Señor. Tierra nueva, mundo nuevo, por salvar al pueblo Dios va a venir. Paz sobre la tierra, Dios con nosotros: debemos preparar el camino al Señor, debemos preparar el camino al Señor.
Autores: J. López - J. Akepsimas Intérprete: coro San Francisco de Asís
Hoy se enciende una llama en la corona de Adviento, que arda nuestra esperanza en el corazón despierto y al calor de la Madre caminemos este tiempo. Un primer lucero se enciende anunciando al Rey que viene, preparad corazones, allánense los senderos. Hoy se enciende una llama en la corona de Adviento, que arda nuestra esperanza en el corazón despierto y al calor de la Madre caminemos este tiempo. Crecen nuestros anhelos al ver la segunda llama nacer, como dulce rocío vendrá el Mesías hecho Niño. Hoy se enciende una llama en la corona de Adviento. que arda nuestra esperanza en el corazón despierto y al calor de la Madre caminemos este tiempo. Nuestro gozo hoy quiere cantar por ver tres luceros brillar, con María esperamos al Niño con alegría. Hoy se enciende una llama en la corona de Adviento, que arda nuestra esperanza en el corazón despierto y al calor de la Madre caminemos este tiempo. Huyen las tinieblas al ver cuatro flamas resplandecer. Ya la gloria está cerca, levanten los corazones. Hoy se enciende una llama en la corona de Adviento, que arda nuestra esperanza en el corazón despierto y al calor de la Madre caminemos este tiempo.
Ven, Señor, no tardes más; ven, Señor, el mundo te espera; ven, Señor, no tardes más, que sin ti no hay salvación.
Sobre la Tierra se oyó una voz de promesa, un nuevo tallo dará la raíz de Jesé, sobre la Tierra se oyó una voz de esperanza: el "hágase" de la Virgen, milagro de fe.
Hacia tu encuentro vendrán los humildes y pobres, hacia tu encuentro vendrán los que anhelan la paz, hacia tu encuentro vendrán los que buscan tu Reino, los que han sabido sufrir por lograr libertad.
Hoy más que nunca Señor, necesito consuelo, hoy más que nunca Señor, necesito perdón, hoy más que nunca Señor, necesito alegría, hoy más que nunca Señor, necesito tu amor.
Ven, Emmanuel, rey y legislador. Redime a tu pueblo, Israel que llora desterrado aquí hasta que venga el Hijo de Dios.
¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel.
Ven, Adonai, Pastor de Israel, que te apareciste a Moisés. Tu ley le diste en el Sinaí. Ven a librarnos con tu poder. ¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel.
Ven, vástago del tronco de Jesé, que de los pueblos eres la señal. De la maldad y de Satanás ven a librarnos, no tardes más.
¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel. Ven, llave de la casa de David y cetro de la casa de Israel, que abres y no se cerrará, que cierras y que nadie puede abrir.
¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel. Oh, Sol naciente, eterno resplandor, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en la oscuridad. Que brille en ellos tu eterna luz.
¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel. ¡Gozaos, gozaos, Emmanuel! Vendrá a ti, oh Israel. Himno litúrgico latino Traducción: David Mijares Intérprete: Jesed
Era como la mañana y con ella amanecía ese Sol que al mirarla en sus brazos se dormía. Ella, ella es, ella es María. Ella, ella es, ella es María. Luego de sufrir la muerte de ese hijo que ella amaba llevó en silencio al mundo la verdad de sus palabras. Ella, ella es, ella es María. Ella, ella es, ella es María. Dame tus fuerzas, María, para que pueda encontrar el camino que en su vida Dios nos quiso señalar. Ella, ella es, ella es María. Ella, ella es, ella es María. Ella, ella es, ella es María. Ella, ella es, ella es María.
Intérprete: Hermana Inés de Jesús
Consolad a mi pueblo, dice el Señor, hablad al corazón del hombre, gritad que mi amor ha vencido, preparad el camino que viene el Redentor. Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Consolad a mi pueblo dice el Señor, sacad de la ceguera a mi pueblo. Yo he sellado contigo una alianza perpetua, Yo soy el único Dios. Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Consolad a mi pueblo, dice el Señor, mostradle el camino de libertad. Yo les daré fuertes alas, transformaré sus pisadas en huellas de eternidad. Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar. Yo soy consuelo en tu mirar, ¡gloria a Dios! Intérprete: Simones